lunes, 19 de junio de 2017

jashón-se, el mercader

Opinión personal:

Hay un pueblo del que apenas se habla, una raza que la hemos tenido en nuestras propias fronteras, concretamente en las Islas Canarias, el pueblo Guanche.
Este libro, donde el autor nos sitúa en la antigua Ruta de la Seda, es un pequeño homenaje, desde mi punto de vista, a esa peculiar civilización que tanto ha castigado la historia con su poca divulgación de su existencia.
El libro, de más de 500 páginas, cuenta una historia formidable llena de aventuras y grandes acontecimientos que van a vivir los protagonistas de esta historia, donde nosotros formaremos parte de ella como lectores sumergidos en sus mágicas páginas.
Desde que comienzas a leer, el contenido te va envolviendo como en una tela de araña, comenzando a vivir en primera persona, un relato que no solo te distrae y evade, sino que además te aporta una riqueza cultural asombrosa.
El autor ha conseguido realizar un excelente trabajo documental y plasmar una idea fantástica de la historia que nos transmite.
Nos encontramos en China, siglo XV en plena "Ruta de la Seda". A lo largo de muchas generaciones, una familia de mercaderes transmite  la fuerza y el Don que le fue otorgado a Zhao. Su nieto Jashon-se, hereda ese espíritu aventurero que le hará adentrarse en el recorrido de esa ruta milenaria, llevándole de la mano de grandes maestros, a una isla del Atlántico conocida como Tamarán.
En 1475, Jashón forma parte de uno de los Navíos de la Gran Flota del Tesoro, al mando del buque se encuentra el capitán Zheng.
Jashón recibe de manos de su padre, unos manuscritos, envueltos en un paño de seda rojo, donde le detalla sus vivencias y errores que le será de utilidad para sus viajes. Junto a esto le entrega su Dao, su valioso sable.
Para esta empresa, Jashón consulta uno de los manuscritos que le cedió su padre, donde narra sus viviencias en esa zona donde estuvo dos décadas antes, Tamarán.
Leyendo las memoria de su padre, en 1465  su padre llega a Tamarán para encontrarse con los guanches, un pueblo que están esquilmando tanto españoles como portugueses. Ellos solo pretenden establecer un comercio justo con ellos. La aldea de Agaldar, era uno de los lugares de mayor interés para los comerciantes de la época.
En Agaldar se encuentra con el Guanarteme, que es la autoridad religiosa o de Fe que vela por la espiritualidad de la aldea, también llamado cuidador de fe.
En 1475, Jashón, con parte de su tripulación, llegan a la bahía de Agaete. Cuando están dialogando con guanches de la zona, son recibidos por el Gobernador español y el capitán Rodrigo de la guarnición española.
Este capitán de los españoles y sus malas formas, pronto acarrean algún mal entendido con Jashón que acaba con una enemistad manifiesta.
El cuidador de fe de los guanches, tiene un gran secreto que revela a Jashón, y un propósito que su padre no llegó a cumplir, para que sea el quien lo lleve a cabo, responsabilidad que inmediatamente acepta en el nombre de todos sus ancestros.
La novela me ha parecido muy enriquecedora, placentera, con un enorme interés histórico para conocer más sobre esos pueblos olvidados por la historia que de alguna manera han permanecido y convivido con nuestros antepasados, como el caso de los guanches canarios, una civilización de la que apenas se habla y que ha quedado en el olvido.
Recomiendo la lectura de esta increíble historia.

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